Bueno, ya acaba la navidad un año más, y aunque me da un poco de pena, hago balance y creo que ha sido de las mejores de los últimos años para mi. He disfrutado de todo, he hecho muchas cosas y casi siempre he estado donde he querido estar y con la mejor compañía.
Una de las cosas que hemos hecho estas vacaciones ha sido un corto viaje a Lisboa y he de decir, que me ha sorprendido para bien, pues no llevaba mucha información de este sitio y me ha gustado mucho en general.
Os dejo con algunas fotos y os recomiendo este destino si queréis pasear, comer bien, disfrutar de una ciudad aún no muy aglomerada y deleitar la vista con un paisaje nostálgico y una atmósfera especial.
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Teníamos el hotel en el parque de las naciones, muy cerca de donde se hizo la Expo 98. Un poquito a las afueras. Nos llevamos el coche y nos movimos por toda la ciudad montados en él. Más céntrico y menos y ha sido una forma distinta pero muy chula de viajar, porque lo vimos todo en poco tiempo y sin cansarnos. Es una ciudad que te permite hacer eso porque no hay mucho tráfico. |
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Tranvía |
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Frutería en una calle normal y que muestra un poco la nostalgia que he nombrado antes. |
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Tienda de antiguedades |
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Barrio alto |
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Comprando frutos secos en un mercadillo artesanal. |
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A podaria portuguesa. |
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Debilidad por los escaparates de dulces, en este caso, portugueses. |
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Elevador de Santa Justa o elevador do Cormo del ingeniero Gustave Eiffel. |
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Vino Oporto |
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Fachada |
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La magia de las ciudades con mar |
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Azulejos en casi todas las fachadas. |
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Taxi lisbonés. No todos son así, había coches normales, pero también muchos de estos por el centro de la ciudad. |
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Torre Belem. |
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Puente 25 de Abril, que cruza el Tajo en uno de sus tramos más anchos, ya cerca de su desembocadura en el Atlántico. |
Para mi ha sido un viaje, corto, barato, digno para la vista y los sentidos y muy muy gratificante.
Feliz fin de vacaciones y espero que los reyes vengan cargados con vuestros deseos más mágicos.